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Adicción a una sustancia

Cannabis

Es la droga ilegal más consumida, sobre todo entre los jóvenes. No es inofensiva: su riesgo es mayor cuanto antes se empieza y cuanto más frecuente es el consumo.

Foto: Dietmar Rabich · CC BY-SA 4.0

Qué es

El cannabis (marihuana, hachís) contiene THC, su principal componente psicoactivo, que actúa sobre unos receptores del cerebro llamados cannabinoides. Puede producir euforia, relajación, alteraciones de la percepción y de la memoria, somnolencia y pérdida de reflejos. Suele fumarse, muchas veces mezclado con tabaco.

A veces se habla de él como de una droga «blanda». Es mejor hablar de riesgos concretos: el daño depende de la cantidad, la frecuencia, la potencia del producto, la edad a la que se empieza y la vulnerabilidad de cada persona.

Empezar pronto preocupa especialmente, porque el cerebro adolescente sigue madurando y el consumo puede afectar al aprendizaje, a la memoria y a la motivación. Retrasar la edad de inicio es uno de los objetivos de prevención con más sentido.

Para el consumo problemático de cannabis no hay un medicamento aprobado, pero sí tratamientos psicológicos con buenos resultados, sobre todo a corto plazo: la terapia cognitivo-conductual y la terapia motivacional.

Señales de alarma

  • Consumir a diario o casi a diario.
  • Necesitar más cantidad o productos más potentes.
  • Intentar reducir y no conseguirlo.
  • Dejar actividades, deportes o amistades que antes importaban.
  • Apatía, desmotivación y bajada del rendimiento en clase o en el trabajo.
  • Irritabilidad, ansiedad o insomnio al dejar de consumir.
  • Conducir después de haber consumido.
  • Aislamiento y conflictos frecuentes en casa por el dinero o las normas.

Consecuencias

  • Salud a corto plazo: ansiedad, ataques de pánico, taquicardia, falta de coordinación y accidentes.
  • Salud mental: puede desencadenar episodios psicóticos y agravar trastornos mentales en personas vulnerables; el consumo frecuente se asocia a dependencia.
  • Memoria y atención: problemas para concentrarse y recordar, especialmente si se empieza en la adolescencia.
  • Pulmones: mayor riesgo respiratorio cuando se fuma.
  • Familia: conflictos por la motivación, el dinero y las normas de casa.
  • Estudios y trabajo: bajada del rendimiento, absentismo y abandono.
  • Vida social: el círculo de amistades se va reduciendo a quienes también consumen.

Los datos

Qué puedes hacer hoy

  1. 1Observa cuándo y por qué consumes: ¿para dormir, para calmar la ansiedad, por aburrimiento, por estar con el grupo?
  2. 2Habla con tu médico de familia; si eres menor, también puedes hablar con una persona adulta de confianza.
  3. 3Si eres madre o padre y te preocupa tu hijo, busca un momento tranquilo para hablar, sin interrogatorios ni amenazas, y pide orientación aunque él todavía no quiera.
  4. 4Llama al 012 Contra las Drogas para que te orienten: es confidencial y atiende las 24 horas.
  5. 5No conduzcas después de consumir.

Dónde acudir

Ayuda profesional en Rivas, Arganda y Madrid →

Centros públicos, teléfonos y grupos de ayuda mutua.

¿No sabes por dónde empezar?

La parroquia te orienta →

Te escuchamos y te decimos a dónde acudir. Escribe a acogidadeadicciones@gmail.com.

Fuentes