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Adicción a una sustancia

Opioides

Incluyen la heroína, el fentanilo y analgésicos que se recetan para el dolor. Su gran peligro es que frenan la respiración: la sobredosis puede ser mortal, pero se puede revertir si se actúa a tiempo.

Foto: Dietmar Rabich · CC BY-SA 4.0

Qué es

Los opioides son sustancias que actúan sobre los receptores opioides del cerebro: alivian el dolor, dan somnolencia y a veces euforia, pero también deprimen la respiración. En este grupo están la heroína, el fentanilo, la morfina, la codeína y el tramadol.

Muchos opioides son medicamentos útiles cuando están bien pautados. Generan tolerancia y dependencia física, lo que no es lo mismo que una adicción: la adicción aparece cuando se pierde el control, se usan para algo distinto del dolor y se sigue a pesar del daño. El Ministerio de Sanidad advierte de que subir y subir la dosis en el dolor crónico puede causar daño y riesgo de adicción sin aliviar mejor el dolor.

El fentanilo es aproximadamente entre 50 y 100 veces más potente que la morfina. Cuando aparece mezclado en otras drogas, la dosis real es imposible de conocer y el riesgo de sobredosis se dispara.

Para la adicción a los opioides existen tratamientos muy eficaces: la metadona o la buprenorfina en mantenimiento, acompañadas de apoyo psicosocial, reducen el consumo, las complicaciones y la mortalidad. No es «cambiar una droga por otra»: es un tratamiento médico con evidencia.

Somnolencia extrema, respiración muy lenta o pérdida de conciencia tras tomar opioides es una emergencia: llama al 112. La naloxona revierte la sobredosis si se administra a tiempo.
Tras un tiempo sin consumir opioides, el cuerpo pierde tolerancia: la misma dosis de antes puede ser mortal.
No los mezcles con alcohol ni con tranquilizantes: juntos multiplican el riesgo de sobredosis.
Si tomas un analgésico opioide recetado, no lo dejes ni lo cambies por tu cuenta: habla con tu médico para revisarlo y, si procede, retirarlo de forma gradual.

Señales de alarma

  • Somnolencia intensa y pupilas muy pequeñas (puntiformes).
  • Adelantar las dosis o tomar más de lo pautado.
  • Quedarse sin la medicación antes de tiempo o acudir a varios médicos para conseguir recetas.
  • Usar el analgésico para relajarse o dormir, y no solo para el dolor.
  • Malestar al no tomarlo: dolor, diarrea, ansiedad, sudoración.
  • Mezclarlo con alcohol o con tranquilizantes.
  • Consumo inyectado.

Consecuencias

  • Sobredosis por depresión de la respiración, que puede ser mortal.
  • Estreñimiento, caídas y, en el consumo inyectado, infecciones.
  • Dependencia física y síndrome de abstinencia.
  • Familia: desestructuración de la vida diaria y del cuidado de los hijos y de las personas mayores.
  • Economía: gastos, deudas y pérdida de ingresos.
  • Trabajo: pérdida de rendimiento y del empleo.
  • Vida social: aislamiento y pérdida de la red de apoyo.

Los datos

Qué puedes hacer hoy

  1. 1Si tomas un analgésico recetado y te preocupa, pide a tu médico una revisión del tratamiento: cuánto, desde cuándo y si sigue siendo necesario.
  2. 2Si consumes heroína u otros opioides, pide cita en el Centro de Tratamiento de Adicciones de Arganda del Rey: el tratamiento de mantenimiento salva vidas.
  3. 3Pregunta por la naloxona y por cómo se usa, tú o tu familia.
  4. 4No consumas a solas y no mezcles con alcohol ni con pastillas para dormir.
  5. 5Llama al 012 Contra las Drogas para que te orienten: es confidencial y atiende las 24 horas.

Dónde acudir

Ayuda profesional en Rivas, Arganda y Madrid →

Centros públicos, teléfonos y grupos de ayuda mutua.

¿No sabes por dónde empezar?

La parroquia te orienta →

Te escuchamos y te decimos a dónde acudir. Escribe a acogidadeadicciones@gmail.com.

Fuentes